Jul 15

Alienígenas ancestrales y antiguos astronautas


-Un comentario personal-

Al igual que muchos televidentes, hemos visto programas que nos llegan a través del cable y que nos ha suscitado interés o intriga por un tema tan controversial, como también tan manipulado, como es el de alienígenas y extraterrestres. Los que hemos leído más de un libro sobre el tema y sobre ciencia, sabemos que tales programas, que antes no eran admitidos por constituir pseudociencia, ahora han devenido en sensacionales y novedosos gracias a los nuevos propietarios que compraron las cadenas de televisión dedicadas a temas culturales y que han visto más provechoso el lucro antes que una auténtica y honesta información basada en la ciencia y la verdad. De esta manera, lo que hace 30 años era rechazado por los “canales de cultura”, ahora son la moda y arrastran multitudes de adeptos e incondicionales creyentes. “Negocios, son negocios”, como se dice en el argot comercial.

Pero, ¿Qué hay de cierto en todo esto?, ¿Tenemos la evidencia científica de lo que se dice?, ¿Nos están “escondiendo” la verdad? Éstas y muchas preguntas más se han formulado al respecto. Respetuosamente, y desde mi perspectiva personal, daré mi opinión. Antes, haré un análisis de los contenidos de los programas en cuestión.

  1. Ninguno de los presentadores o “investigadores” de estos programas son científicos o académicos. En realidad son periodistas, escritores o empresarios editoriales. Ninguno tiene un título universitario que avale sus opiniones.
  2. Nadie conoce a los llamados “teóricos de los antiguos astronautas”, nunca se menciona nombres, tampoco se sabe por quienes fueron elegidos. Estos “teóricos”, supuestamente, son los que dan la explicación correcta de cada tema tratado.
  3. Cada personaje que aparece dando su opinión, tiene en su haber muchos libros escritos y algunos tienen más de 20 títulos publicados. Lo que no se sabe en el mundo académico es si alguno de esos trabajos tiene valor científico. Sin embargo, algunos libros han alcanzado superventas o se han convertido en “best sellers”. Claramente podemos apreciar que al público lector le encantan las historias mezcladas con fantasías. Los profesionales que son consultados, en algunas ocasiones, son autores de hipótesis o investigaciones que el mundo académico no los aprueba y son considerados como pseudociencia.
  4. No hacen investigación rigurosa. Se enfocan solo en preguntas y cuestionan a su antojo cada suceso o tema que los ocupa. Por supuesto, más fácil es preguntar que contestar.
  5. Responden con ideas llenas de ingenio y haciendo gala de mucha imaginación. Son propias de ellos las frases que repiten en cada episodio: “Es posible que…” o “Y si fuera así…” y bajo ese pretexto fantasean y arguyen todo lo que su imaginación les dicta.
  6. Mezclan literatura fantástica con ideas o investigaciones científicas audaces o recientes, de ese modo se hace más difícil de rebatir o comprender la complejidad de un tema.
  7. La mayoría de las pruebas que esgrimen son artefactos o monumentos muy sofisticados y avanzados que, según ellos, no corresponden al nivel de conocimientos de la época de su producción. Tuvo que ser obra de seres superiores venidos del espacio exterior. Son incapaces de reconocer que la inteligencia y talento humanos hizo obras maravillosas en todos los rincones del planeta y cada logro demandó esfuerzo físico e intelectual.
  8. No confrontan ideas, ni comparan con otras investigaciones. Se limitan a acumular datos de diferentes lugares del mundo sin conocer ni analizar las particularidades arquitectónicas, artísticas, geográficas, sociales o culturales que son únicas en cada civilización antigua.
  9. No les interesa el rigor científico y prefieren seguir el “rating”, aquello de “lo que le gusta a la gente”, como argumento válido para el lucro económico. Ellos “venden” sus ideas e hipótesis a través de sus libros y sus revistas, que no son pocas.
  10. Lo más penoso de todo es que no valoran la inteligencia humana evolucionada a través de miles y miles de años. No reconocen las ideas y los logros tecnológicos de tantas civilizaciones y culturas del mundo. Para ellos todo fue obra de extraterrestres o alienígenas, todo vino de ellos. El hombre era solo un animal sin inteligencia ni capacidades y gracias a la intervención de seres altamente evolucionados venidos de otros mundos pudo alcanzar su desarrollo.

Nada más irresponsable, injusto e ignorante. Su incapacidad para interpretar correctamente la mitología o la obra de nuestros ancestros los lleva a este tipo de conclusiones. El complejo de inferioridad prima en las opiniones de este grupo de farsantes.

  1. Concluyendo, las hipótesis que plantean los “antiguos astronautas”, que también se conoce como la “hipótesis del paleocontacto”, no tienen base científica, ni histórica.

Sabemos, y somos conscientes, de que nuestro pasado ancestral todavía no está totalmente explicado. Con mucho esfuerzo y muchos años de investigación y estudio la ciencia todavía no ha terminado de explicar esos procesos históricos. Quedan muchas preguntas por responder pero eso demanda tiempo, esfuerzo, dedicación e inversión económica. Y sin embargo, se va avanzando con mucha dificultad y cometiendo errores para alguna vez responder a las grandes preguntas de la humanidad.

Se arguyen muchas teorías “conspiranoicas” de países y grupos de poder que se dicen “guardan estos secretos”. Lastimosamente nunca han sido comprobadas aunque sabemos que tarde o temprano serían expuestas o develadas.

Mientras tanto seguirá habiendo gente que sigue y “cree” a estos traficantes de la mala información y el desprecio por el género humano. Es cuestión de preferencias y del nivel intelectual del público que los ve. Si no tenemos las “herramientas” necesarias para discernir y rechazar a estos negociantes de la mala información, nada podremos opinar y menos rebatir sus fantasías. Cada uno tiene su respuesta.

Erwin Salazar
Director Científico de Planetarium Cusco

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