Abr 19

¿Qué sabemos de Arrokoth?

Arrokoth es el nombre oficial de un planeta enano que se encuentra en las lejanías de nuestro Sistema Solar. Fue observado y fotografiado el 1 de enero de 2019 por la sonda New Horizons cuando, luego de sobrevolar a Plutón (planeta enano) en 2015, se aprovechó su trayectoria de vuelo y sus excelentes equipos de a bordo para visitar algún otro objeto interesante del Sistema Solar exterior, lejos de Neptuno. Inicialmente fue llamado “Ultima Thule” pero posteriormente fue nombrado como Arrokoth, que significa “cielo”, en homenaje a una tribu nativa del oeste norteamericano. El nombre provisional de Ultima Thule no había sido bien visto por la comunidad científica porque se relacionaba con un ominoso tema de la ideología del nazismo alemán de Hitler.

El descubrimiento fue increíble: las imágenes mostraban algo parecido a un gigantesco maní o tal vez un muñeco de nieve pero hecho de rocas. Se veía como dos asteroides pegados y del mismo color. Era el objeto más lejano y primitivo visitado por una sonda espacial, una reliquia de la época de formación de nuestro Sistema Solar, ubicado a unos 6500 millones de km de nosotros. La sonda pasó muy rápido, a unos 50 mil km por hora, pero pudo fotografiar y hacer mediciones diversas desde unos 3500 km de distancia en el punto más cercano de su sobrevuelo. Arrokoth mide sólo unos 30km de largo y es el resultado de la fusión de dos planetesimales (así se llaman los objetos que forman la base del proceso de formación de planetas). Su edad se calcula en unos 4 mil millones de años.

Los astrónomos, al observar las imágenes, descubrieron un hecho interesante que desafiaba a la hipótesis más difundida y conocida sobre la creación de los planetas. Hasta hoy se creía que el proceso de acreción (unión de pequeños trozos de roca y hielo que poco a poco van creciendo hasta convertirse en planetas) había sido violento y catastrófico durante las primeras etapas de la formación del Sistema Solar. La observación de Arrokoth está haciendo cambiar esa idea.

Según la nueva hipótesis, basada en simulaciones de supercomputadoras y cálculos matemáticos, se puede resumir del siguiente modo: hace miles de millones de años un disco de gas y partículas de polvo giraban alrededor del Sol recién nacido. Al principio el gas y el polvo se movían de manera uniforme pero debido a la gravedad las partículas de polvo se fueron acercando y uniendo entre ellos para formar filamentos y pequeños grumos, los que a su vez se iban uniendo unos a otros y otros y otros (los ladrillos fundamentales de la creación de materia en el Sistema Solar). Este proceso lento pero imparable llevó a la formación de los planetesimales (acreción) hasta que, según la disponibilidad de materia cercana, se formaron los planetas. El polvo y el gas se encargaron de frenar la rotación de estos objetos debido a la fricción.

Arrokoth es el resultado de la fusión de dos planetesimales porque, al parecer, se formaron juntos en la misma región y por eso tienen la misma composición y el mismo color. El color rojo y frío de ambos lóbulos (planetesimales) se debe a que están cubiertos de metanol y otras moléculas orgánicas aún no identificadas. De este modo pudimos descubrir, haciendo uso de la tecnología, nuevos secretos de los planetas y cuerpos que giran alrededor del Sol en nuestro maravilloso y fascinante Sistema Solar.

Bibliografía: Revistas Sterne Und Weltraum, Astronomy, Sky and Telescope e Investigación y Ciencia.

Erwin Salazar Garcés
Director Científico de Planetarium Cusco

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