Abr 16

¿Por qué no distinguimos los colores de las estrellas?

Diagrama HR (Hertzsprung – Russell)

Frecuentemente nuestros visitantes del planetario, durante el tiempo que dura la observación a través de nuestros telescopios, formulan preguntas muy variadas e interesantes. El impacto de ver estrellas individuales, cúmulos estelares, nebulosas, planetas, etc. hace que el observador sea tocado por la magia de la Astronomía que los lleva a un mundo diferente al suyo y ven con ojos propios lo que para la mayoría de personas son objetos lejanos e inalcanzables del que solo oyeron hablar o lo vieron en la televisión o el cine. Sorprendidos y emocionados muchos de ellos entablan entusiastas diálogos con el guía del telescopio, descargan sus inquietudes en preguntas que no se dejan esperar y, simplemente, ¡quieren saberlo todo!

Una de las preguntas más comunes y repetitivas es saber ¿por qué no distinguimos el color de las estrellas?, porque el guía del domo les dijo que hay estrellas azules, rojas, amarillas, etc., y cuando alguien observa el cielo nocturno no se distinguen esos colores en las estrellas visibles. Para el ojo entrenado y experimentado es fácil distinguir las diferentes tonalidades de color de las estrellas, pero para el principiante ¡Todas parecen blancas!

Veamos: cuando observamos, por ejemplo, la constelación de la Cruz del Sur, veremos que la estrella que forma su base o pie es blanca y casi azulada, mientras que la estrella que forma el vértice superior o cabeza se ve amarillenta. Otro tanto ocurre cuando observamos las estrellas de Orión: Rigel exhibe claramente su color blanco-azulado; Betelgeuse se nota que es rojo-naranja, y las estrellas del cinturón se ven muy blancas. Sirio, la estrella más brillante del cielo se ve claramente blanco-celeste. Las estrellas más brillantes del cielo son distinguibles por su color, pero el resto (la gran mayoría de estrellas débiles) simplemente perecen blancas. ¿Por qué?

Explicaremos brevemente lo que ocurre: Las estrellas, según el espectro electromagnético que emiten (derivado de su propia composición química), tienen colores que se deben a la temperatura en la que se encuentran. Así, las estrellas calientes y jóvenes tienen un color azul-violeta, las estrellas menos calientes son blancas o amarillas y las estrellas frías son naranjas o rojas. Toda una escala de colores que van desde el azul hasta el rojo.

Nuestros ojos tienen la capacidad de distinguir con facilidad los colores de las estrellas más brillantes pero no ocurre así con las estrellas de brillo débil. No es cuestión de las estrellas, se trata del funcionamiento de nuestros ojos que tienen capacidades limitadas para distinguir colores en fuentes luminosas débiles. Nuestro ojo consta de unas células sensibles al color llamados “conos” pero éstas, al observar una estrella de brillo débil, simplemente no perciben su color y hasta pierden su sensibilidad a la luz en los extremos de rojo y azul. Este fenómeno se conoce como “visión escotópica”.

Sin embargo, cuando apuntamos con el telescopio a estrellas débiles las vemos agrandadas a través del ocular, y entonces sí, apreciamos el color, especialmente si las estrellas forman dúos o tríos o son múltiples. Por comparación es más fácil distinguir sus diferencias de color. Esto podemos constatar, por ejemplo, cuando observamos a la bella estrella Albireo, la estrella que forma la cabeza del cisne (Constelación Cygnus o el Cisne), en realidad es una estrella doble, una de sus componentes es de color dorado y su acompañante de color azul. ¡Una maravilla en el cielo!

Otro caso ilustrativo son las llamadas “estrellas de carbón” que se ven tan rojas como si fueran la luz del faro de un patrullero de la policía. Ni hablar de los cúmulos abiertos que combinan estrellas de diferentes colores dentro de una misma familia de estrellas: El “Joyero”, un hermoso cúmulo en la Cruz del Sur, es uno de los ejemplos más notables. Se trata de una hermosa combinación de estrellas de diferentes colores dentro de un solo grupo de estrellas.

Estas maravillas (y muchas más) son mostradas diariamente a través de nuestros telescopios en el Planetarium Cusco. ¡Vengan!, ¡Están ustedes invitados!

Erwin Salazar
Director Científico de Planetarium Cusco

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